domingo, 17 de febrero de 2019

Pensar que tengo que abrirle la puerta a alguien mas...

Nunca entendí si me quería o no.

Pero por su forma de demostrarlo

supe que no se quería bien ni a él.

Es decir, se amaba tanto así mismo

que creo que no había cuota de amor para nadie más.

Qué bueno que, aunque poco, yo sí me quería.

Y me dejé escapar.

Porque tal vez no sea la mejor opción,

el partido ideal,

pero tampoco merezco

migajas de cariño, ni retazos de amor.

Y sí.

A veces el marcharse de donde no nos quieren,

ese pequeño y sencillo acto heroico,

hace que nos amemos un poquito más.






No hay comentarios:

Publicar un comentario